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El Intercambio: De los portones a la apuesta colectiva

Foto del escritor: Tayché Collazo
Tayché Collazo
13 abr
2 min de lectura





Apenas se andaba estabilizando el país cuando volvió a insertarse al campus. Pero la pandemia sin duda había hecho estragos: clases virtuales sin sistemas de apoyos reales, profesores sin la debida preparación y una infraestructura más deteriorada. De pronto se sentía como si la virtualidad fuese la excusa perfecta para acabar de desmantelar lo que quedaba. 


Podría haberse hecho de la vista larga y solo graduarse, pero las futuras generaciones merecen vivir lo que la UPR le había brindado: comunidad más allá de la academia. 


Era 2021 y declaramos huelga. En medio del caos, encontró estudiantes de planificación que compartían la misma rabia y claridad. Juntas comenzaron Planificadoras en Lucha (PEL), colectivo que exigió espacios dignos, voz en decisiones académicas y reconocimiento de que planificar territorio es también un acto político.


La huelga terminó. Ellas, no. Primera gran lección: la organización comunitaria no tiene fecha de cierre.


Diploma en mano, lucha en pie. 


Se graduaron con sus banderines de Palestina. Y ahora no solo con la rabia, sino con las herramientas, siguieron gestando. Ponencias contra Esencia en Cabo Rojo, memoriales contra el Código de Permiso, marchas y protestas contra todo aquello que atentara contra el país al que aspiraban. 


Dieron vida a Chincho Tren, plataforma para incentivar uso del tren urbano como herramienta de encuentro y jangueo colectivo. Se unieron a El Sancocho con La Maraña, conversación sobre transporte colectivo donde el cuerpo en movimiento se volvió argumento. Cada iniciativa era la misma pregunta con distinta forma: ¿de quién es este territorio?


Cinco años después: mismo grupo, visión más organizada.


Hoy ese colectivo es El Intercambio, espacio transdisciplinario para intercambio de conocimiento que mira hacia el sur global como referente, territorio que resiste, que produce, que enseña.


Esa estudiante aprendió que la identidad profesional no se construye en un salón de clases. Se construye en la decisión de quedarte cuando la situación pide que te vayas.


Me quedé por la misma razón que hoy sigo eligiendo estar, porque aspiro a lo mismo que mis colegas: un movimiento social en el que la tierra sea de todas. 


¿Tu trabajo también toca territorio?


Si estás construyendo algo en planificación, comunicación o gestión comunitaria en el Caribe, me interesa tu historia. 


Escríbeme o sígueme en @tayche.gc, aquí seguimos intercambiando.


 
 
 

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